Navegació

aprendiendo a caer! 6, agost de 2008

Publicat per Josep Rof en : ELA, reculls , Rastrejar

interrogant1.jpg APRENDIENDO A CAER  Philip Simmons

ELOGIO DE UNA VIDA IMPERFECTA(Mayo de 2002 primera edición). (Inicio del copiado textual del libro)          

He escrito este prólogo a ratos perdidos, rebanados al quehacer de un verano totalmente ocupado, y ahora me encuentro a finales de agosto, con las noches frescas y el campo lleno de grillos. Las primeras hojas de otoño ya enrojecen .Es una estación de plenitud y dulces anhelos, más dulces aún por el hecho de que no puedo estar seguro de si veré o no de nuevo esta época del año. Evidentemente, ninguno de nosotros sabe cuándo le llegará su hora.         

Somos criaturas tercas, y se necesita un shock para hacernos ver nuestra vida de nuevo. En mi caso el shock fué la noticia, cuando solo tenía treinta y cinco años, de que padecía e terrible mal de ALS, la enfermedad de Lou Gehrig EE.UU,  en España ELA (esclerosis lateral amiotrófica) y que por tanto podía morir al cabo de pocos años. Ahora-más de siete años después he sobrevivido a esas predicciones. La vida, al fin y al cabo, es una condición Terminal, todos estamos involucrados en el asunto de morir, conscientemente o no. lentamente o no. Listos para recorrer este tercer camino, el camino que atraviesa la pérdida para llegar a la riqueza, a la plenitud y a la profundidad que antes no habíamos divisado, hemos descubierto algo más: las ventajas que logramos cosechar de una vida imperfecta.         

La tarea de aprender a vivir plenamente ante las pérdidas, tarea que yo denomino “aprender a caer”. A menudo lidiamos las pérdidas, por ejemplo, acordándonos de lo que aún tenemos. Ya no puedo escalar montañas altas, me digo a mi mismo, pero puedo recorrer un camino campestre en mi silla de ruedas y disfrutar de la fragancia de los abetos. Todo es cuestión de perspectiva, solemos decir. (¿Qué dice el caracol cuando va sobre el caparazón de la tortuga?:” ¡Volamos!”.          

Aprovechamos mejor las  pérdidas si aceptamos el hecho que algún día lo perderemos todo.          

Sabemos que vamos madurando verdaderamente cuando dejamos de tratar de arreglar a los demás. Lo único que podemos hacer por la gente es quererla y tratarla con bondad.         

Aceptarnos a nosotros mismos quiere decir aceptar el paquete completo, con lo agrio y lo dulce.         

Todos hemos sufrido y sufriremos, nuestras propias caídas. La caída de los ideales juveniles, la disminución de la fuerza física, la frustración de las esperanzas acariciadas, la pérdida de amigos y parientes, el sufrimiento de vernos heridos o enfermos y tarde o temprano la caída de nuestro final seguro.             

No espere a que suceda una tragedia para empezar a apreciar las pequeñas cosas.         

Cuente sus ventajas, aprecie lo que tiene en lugar de quejarse por lo que le falta.    

La vida no es un problema es un misterio, los problemas deben resolverse  los misterios no.         

Estos días mi equilibrio no es bueno, me caí en el corto sendero (que lleva de la entrada de nuestra casa a…acababa de ayudar a mi hija de seis años a subir al coche, cuando trompecí y me golpeé fuertemente contra el suelo. Mi hija me preguntaba que estaba haciendo allí en el suelo.) Caminar erguido sobre la tierra ¡que bendición¡         

Los que sufrimos enfermedades terminales simplemente hemos sido bendecidos, al tener en primer plano todo el tiempo la realidad de nuestra propia mortalidad.         

Aceptar la muerte es vivir con un profundo sentido de la libertad.         

Me levanto todas las mañanas para ocuparme de los asuntos de ser humano y no importa si esos asuntos tienen que ver con estarme muriendo o con hacer otra cosa, cada día trato de hacer mi hogar entre la gente que encuentro a mí alrededor, construyendo un hogar de paz en el momento presente- que no sea solo para nosotros, sino para todos los que puedan estar en nuestra presencia o en nuestro corazón.          

Nada ayuda más a las relaciones de amistad, de familia o de colectividad que una soledad bien cultivada, quién está en la soledad y está en el silencio se ha escapado de tres guerras: Ver, oír, hablar, sin embargo batallará continuamente contra un enemigo: su propio corazón.          

Como nos recuerda el místico y poeta sufí Jalal al-Din Rumi. “No hay mejor amor que el amor sin objeto / no hay trabajo más satisfactorio que el trabajo sin propósito”.          

Thich Nhat Hanh, monje budista. Hay dos maneras de lavar los platos. La primera es lavarlos para tener platos limpios y la segunda es lavar los platos por lavar los platos”. Solo la segunda manera, lavar los platos por lavar los platos, constituye una práctica espiritual.         

Cuando le preguntaron al Dalai Lama sobre el problema de la reacción contra la violencia, replicó: “La tolerancia y la paciencia no implican tener que someterte a la injusticia ni tampoco aceptarla”. Lo más importante, dice él, es no ceder a la ira ni al odio. Si no podemos controlar las acciones de los demás, sí podemos controlar nuestra respuestas a ellas. Sopa, la palabra tibetana para paciencia, viene de una raíz que significa “Capaz de soportar”. La persona verdaderamente valiente, es capaz de soportar el dolor sin el sufrimiento mental que producen el odio y la ira.          

La violencia que sufro todos los días es lenta y municiosa, es la violencia producida por una enfermedad degenerativa que me agota lentamente. Todos los días vuelvo a aprender que el sufrimiento es una actividad de la mente .Mis horas se llenan de tormento o de dicha, según mi propio grado de sopa, mi capacidad de soportar daño físico mientas mantenga la calma interior.          

Escalé varias montañas, total 49 picos que pasan de 1200 metros en el transcurso de mi vida. Ahora, sin embargo, debo contentarme con triunfos menores, como ponerme los calcetines por la mañana y lograr bajar la escalera, sobre seguir erguido y aprender a caer.            

Escoger el mundo significa escogerlo completo. En mi caso significa escoger el helado de arándano y la debilidad de mis brazos que dentro de poco serán incapaces de llevarme el helado a la boca. Al escoger el mundo, escogemos tanto el placer como el dolor, la alegría y la tristeza, la salud y la enfermedad, el éxtasis y la desilusión.           

Todos sufrimos las limitaciones de nuestra humanidad: no sólo nuestros dolores y nuestras molestias, sino también nuestros miedos, nuestra rabia, nuestra mezquindad, nuestra tristeza.           

En una cultura que contempla el estar ocupado como un signo de importancia y valor, es muy fácil usar nuestra identidad pública-como profesionales, encargados y voluntarios, padres sobrecargados de trabajo-para evadir todo lo que es problemático, complejo y misterioso en el mundo que nos rodea.            

Philip Simmons es profesor de Inglés del Lake Forest Collage de Illinois, donde impartió clases de literatura y escritura creativa durante nueve años, hasta que su enfermedad se lo impidió. (Fin del copiado textual del libro)            

Apunte de Josep:

Hace unos días también trompecí en mi cocina, al colocar los vasos en su estante, sufrí un desequilibrio y caí delante la família. Un día después enseñando como me pasó…quiso la fatalidat y sin querer volver a caerme, (sustos… y más sustos) Fs tan rápido que no te das ni siquiera cuenta, las dos veces me levanté, ”contento por la satisfacción que me da” el poderme caer y levantarme, un día no muy lejano ya no tendré esta “alegría de besar asiduamente los suelos” Mis caídas son imprevisibles, rápidas, “sin un pequeño aviso! Desequilibrio y al suelo no importa el lugar, ni el momento, tengo heridas en rodillas, codos, caderas, hombros, nariz, exceptuando la caída excepcional de 22 escalones de espalda dado tumbos sobre si mismo, de esta desperté en el hospital con unos puntos de sutura en la cabeza, aquí el susto…fue mayor quedé sin sentido y estaba presente toda mi familia, todos sufrieron conmigo y por mí.

De todas las caídas me recuperé física y emocionalmente además con la satisfacción de ¡haberme caído!             

La Garriga 16 de abril de 2003             Josep Rof i Rof      és       jrof            Asi que… Sopa, sopa i sopa… 

P/D Recomiendo su lectura APRENDIENDO A CAER  Philip Simmons”.

I la vida, ¿quin sentit té? –La vida té sentit, i no. Depèn de qui siguis. Si realment vius la teva vida, llavors la vida té sentit. Tots tenim vida, però no tothom la viu. Tots tenim dret a ser feliços, però hem d’exercir aquest dret. Si no, la vida no té sentit. Tulku Lama Lobsang

Tags: