Arxivar per juliol de 2010

17 jul. 2010


Miserables!

Classificat com a La nostra llengua

 

 Font: Joan Solà al diari AVUIAmb la vostra actitud obstinada reflectiu la pitjor misèria moral, política, econòmica i lingüística de l’integrisme espanyol. Durant segles heu imposat, amb la llei i l’exèrcit, el que vosaltres heu anomenat “la pàtria comuna” dels espanyols i que no és altra cosa que un muntatge arranat estrictament a la vostra mentalitat obtusa, al vostre totalitarisme quixotesc; i, en definitiva, còmode només per a una part dels qui vivim en aquest espai, al preu de ser odiós i insuportable per als altres.Molt en concret, heu atiat contra els catalans la resta dels pobles de la Pell de Brau. Ens heu impedit de respirar a un dels pobles que precisament hem contribuït més a l’evolució política i al benestar econòmic del país. I heu maldat per destruir la nostra llengua de totes les maneres imaginables. Heu fet de l’arma del terrorisme una raó d’Estat aplicable a tort i a dret als qui vosaltres, de manera unilateral, qualifiqueu de terroristes i als qui precisament sempre hem intentat de moure’ns per camins pacífics. Sembrant incessantment aquesta verinosa llavor, heu creat un immillorable camp de cultiu per als vostres votants. I d’això en dieu democràcia!Per enèsima vegada el meu poble ha intentat encaixar en aquesta vostra Espanya impossible. Per enèsima vegada li heu tirat la porta a la cara. No esperarem més opcions: intentarem de viure en llibertat d’una vegada fora d’aquest espai irrespirable.Polítics catalans! Des de les veus profètiques de Joan Maragall fins a tots els observadors polítics actuals ens han anat repetint d’infinites maneres que no hi havia res a fer, que aquesta Espanya ens ha menyspreat i rebutjat i continua fent-ho ara potser amb més violència que mai, política i mediàtica. Ara vosaltres us apuntareu a la protesta popular, no tots de bona gana però tots sense remei, per mirar de salvar un poder personal que cada cop és més ridícul i sobretot més ridiculitzat, més befat. I ahir suplicàveu (!) no sé quina reforma del TC: una reforma d’un organisme que durant quatre anys ens ha escarnit amb prepotència infinita fins a límits que sembla que fins vosaltres qualifiqueu de literalment intolerables i que molts catalans –no us vulgueu ni ens vulgueu enganyar– desitgem, ara sí, que remoguin les entranyes dels qui no tolerarem de ser esborrats dels pobles lliures. No és ara l’hora de donar un exemple inequívoc al vostre poble: ho havíeu de fer, si tant hi crèieu, al moment just que el TC va començar a grapejar l’Estatut.Joan Solà. Article a l’Avui de dijous, 8 de juliol del 2010.

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02 jul. 2010


Testimoni

Classificat com a Testimonis

EL “TESTAMENTO” DE JOSÉ MARÍA DÍEZ-ALEGRÍA

                           

 

He visitado asiduamente a José María Diez Alegría en la residencia enfermería que tienen los jesuitas en Alcalá de Henares. Cuando cumplió los 97 años me comunicó algo que considero su testamento y he procurado recoger aquí respetando sus propias palabras, en cuanto lo permita mi memoria.

 

 

“He cumplido noventa y siete años y esto es una barbaridad. No me gustaría llegar a los cien años, porque al cumplir cien años entras en una categoría de monstruos de la naturaleza en la que no me gustaría entrar. De todas maneras, si llego a los cien años, lo llevaré con humor. No hay que perder nunca el sentido del humor, el reírse de sí mismo. Siempre he tenido este sentido del humor, que es muy saludable: no tomarse muy en serio a sí mismo.

 

Yo no me quiero morir, ni tampoco quiero seguir viviendo. Lo que Dios quiera. Estoy en las manos de Dios. Como le digo yo: “cuando tú quieras, como tú quieras”. Yo preferiría morirme rápido, No quiero una agonía lenta y dolorosa, que hace sufrir a todos. Me han dicho que lo más rápido es un edema pulmonar.

 

Yo tengo hecho un testamento vital en el que digo que no me prolonguen la vida artificialmente, que me dejen morir tranquilo y me pongan todos los tranquilizantes necesarios para morir tranquilo, aunque acorten la vida. Esto es moralmente bueno según la doctrina católica y te lo digo yo que he sido profesor de moral en la Universidad Gregoriana. Estos del Opus y de los Legionarios de Cristo, que obligan a la gente a morir con dolor como Cristo, no sé cómo han leído el evangelio ni donde han estudiado moral. Cristo murió sufriendo porque unos malvados le torturaron y le crucificaron, pero él no quería que sus amigos murieran torturados.

 

Todo es un misterio. La vida es un misterio, la muerte es un misterio, Dios es un misterio. Nosotros no conocemos las cosas en sí mismas, sino que las interpretamos según nuestras categorías mentales. Nuestras ideas son “predicamentales”, como dicen los filósofos. Vivimos en un mundo “predicamental”, hoy diríamos un mundo virtual y en ese mundo nos movemos con toda soltura, pero no sabemos qué es el mundo en sí. Intuimos que hay una realidad “transcendente”, no predicamental. A esta realidad transcendente, que llamamos Dios, no podemos llegar por razón razonante, que es predicamental.

 

Yo creo que a Dios llegamos por lo que Kant llamaba la razón práctica, la razón moral, la razón emocional, en un “golpe de vista tembloroso”, que decía San Agustín. Así podemos llegar a Dios. Pero tenemos que saber que este conocimiento es un conocimiento “analógico”. Como decía Santo Tomás todo lo que afirmemos de Dios, lo tenemos que negar al mismo tiempo. Puedo decir que Dios es bueno, pero al mismo tiempo tengo que decir que la palabra bueno, que es predicamental, no se puede aplicar a Dios; es otra cosa en la que entra algo de lo que yo entiendo por bueno.

 

Todo es un misterio. Vivimos rodeados de misterio. Sin embargo yo tengo esperanza porque sé que estoy en los brazos de Dios, aunque Dios no tenga brazos. Como decía San Bernardo: “Dios tiene pies para que tú se los beses.” Todo es un misterio y tenemos que tratarlo como misterio.

 

Yo creo que Jesús de Nazaret no habría entendido las disquisiciones de los concilios sobre si tenía dos naturalezas (divina y humana) y una sola persona divina. Es un misterio, en el que yo creo, incluso en la resurrección. Jesús, el hijo de Dios, pasó haciendo el bien y nos enseño el camino. Lo principal de su mensaje es la opción por los pobres. No nos juzgará por nuestra fe o nuestros ritos sino por si dimos de comer al hambriento o no le dimos de comer. Estoy totalmente de acuerdo con la teología de la liberación.

 

Finalmente pienso que la Iglesia católica en su conjunto ha traicionado a Jesús. Esta Iglesia no es lo que Jesús quiso sino lo que han querido a lo largo de la historia los poderosos del mundo.

 

Estas son las ideas que ahora tengo, sordo y medio ciego, esperando la muerte con mucha esperanza y con mucho humor.

 

                                

      Javier  Domínguez  

      28 de junio de 2010

 

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