{"id":4102,"date":"2013-03-30T14:17:40","date_gmt":"2013-03-30T13:17:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.avui.cat\/jaumepubill\/?p=4102"},"modified":"2013-03-30T14:17:40","modified_gmt":"2013-03-30T13:17:40","slug":"anys-de-plom-a-l-argentina-i-l-uruguai","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.avui.cat\/jaumepubill\/2013\/03\/30\/anys-de-plom-a-l-argentina-i-l-uruguai\/","title":{"rendered":"Anys de plom a l&rsquo; Argentina i l&rsquo; Uruguai"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"margin: 0px 13px 0px 0px;float: left\" align=\"left\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.brecha.com.uy\/images\/stories\/1427\/05%20%20-%20perico%20-%20ARCHIVO%20ARIGON.jpg?resize=306%2C176\" width=\"306\" height=\"176\" \/>Vaig viure 8 anys a l\u2019 Uruguai quan encara hi havia dictadura. Certament, el pitjor ja havia passat i quan jo hi vaig arribar l\u2019any 1976, les coses semblava que s\u2019anaven apaivagant, tot i que tenies la sensaci\u00f3 de ser f\u00e8rriament espiat i controlat. <\/p>\n<p align=\"justify\">Llegia avui un article que m\u2019ha fet retrocedir a aquells anys d\u2019anys i m\u2019ha semblat interessant recollir-lo. \u00c9s clar que a mi m\u2019ha interessat de forma especial perqu\u00e8 algunes de les persones que s\u2019hi citen les coneixia personalment i les vaig poder tractar. El jesu\u00efta Mons. Carlos Mullin, bisbe de Minas, era el meu bisbe i tamb\u00e9 vaig tractar Perico P\u00e9rez Aguirre que, entre altres coses, feia una gran feina amb menors sense fam\u00edlia, que vivien al carrer i que ell recollia en un centre per donar-los menjar i educaci\u00f3. Vaig tenir la sort de poder con\u00e8ixer de ben a prop varis centres de menors d\u2019aquest tipus dirigits per capellans i he de confessar que feien una labor molt merit\u00f2ria.<\/p>\n<p align=\"justify\">M\u2019ha semblat interessant recollir aquest article del jesu\u00efta JORGE SCURO perqu\u00e8 es parla molt \u2013i segur que se\u2019n seguir\u00e0 parlant molt temps encara- del paper que va jugar l\u2019actual Papa en el temps de la dictadura argentina. Aquest article \u00e9s un testimoni m\u00e9s que pot ajudar a contrastar punts de vista ben diversos i d\u2019aquesta manera formar-nos el nostre propi criteri.<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"justify\"><strong>Jesuitas en los a\u00f1os de plomo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Jorge Scuro- Montevideo<\/strong>      <br \/>Conoc\u00ed a Jorge Mario Bergoglio en febrero de 1966, est\u00e1bamos en la d\u00e9cada de los 20 a\u00f1os de edad. \u00c9l cursaba la licenciatura de teolog\u00eda y yo filosof\u00eda en el Colegio M\u00e1ximo de San Miguel (Buenos Aires). Adem\u00e1s de la convivencia en la misma casa religiosa se dio un particular v\u00ednculo, pues \u00e9l era adjunto en la C\u00e1tedra de Metodolog\u00eda Cient\u00edfica que curs\u00e9 ese a\u00f1o. En ese tiempo me deleg\u00f3 tareas de especial inter\u00e9s para m\u00ed, por lo tanto nuestros encuentros pasaron a ser m\u00e1s frecuentes. <\/p>\n<p align=\"justify\">En diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.     <br \/>Unos a\u00f1os despu\u00e9s fue designado provincial de la Provincia Argentina, es decir superior regional para la Argentina. Yo pertenec\u00eda a la Provincia Uruguaya, en aquel momento independiente, hoy anexada a la argentina.      <br \/>Un hecho circunstancial hizo que volvi\u00e9ramos a encontrarnos. El viernes santo de 1975 fue detenido (raptado) por las Fuerzas Conjuntas uruguayas el padre provincial de Uruguay, Carlos Meharu, quien celebraba la liturgia de ese d\u00eda, alrededor de las 20 horas en la Comunidad Cabr\u00e9 de los jesuitas, en la calle Soriano y Ejido. Estaban tambi\u00e9n \u201cPerico\u201d P\u00e9rez Aguire, cinco jesuitas m\u00e1s y 30 j\u00f3venes laicos.      <br \/>Estaba invitado a participar pero opt\u00e9 por ir a la liturgia del Colegio Seminario, a una cuadra de all\u00ed.      <br \/>Eran las cinco y media de la madrugada del s\u00e1bado santo cuando me despierta el tel\u00e9fono. Era Jorge, un compa\u00f1ero jesuita. (Yo viv\u00eda en la Comunidad Pedro Fabro, el cias, en la calle Agraciada.) Me dice que Carlitos, el padre provincial, no hab\u00eda ido a dormir esa noche a su casa de Larra\u00f1aga y Caigu\u00e1. Esta comunicaci\u00f3n ahora puede sorprender al lector. Pero recordemos que est\u00e1bamos en plena dictadura y un cambio no avisado de rutinas pod\u00eda ser indicio de cualquier cosa.      <br \/>Inmediatamente me dirig\u00ed al Colegio Seminario, la casa principal y referente de los jesuitas en Uruguay. All\u00ed me encuentro con Pablo, otro compa\u00f1ero, madrugador vocacional, quien me entera de lo sucedido en la noche anterior y me dice que est\u00e1n en la Jefatura de Polic\u00eda. Camino-corro esas cuadras, confirmo la noticia, cruzo al bar de enfrente y acarreo m\u00e1s de cuarenta milanesas al pan. \u201cAtendamos primero el cuerpo\u201d, pens\u00e9. Luego llevamos unas frazadas.      <br \/>\u00bfY ahora qu\u00e9 hacemos? Quien pod\u00eda tomar decisiones estaba preso, el \u201csocio\u201d o sea el n\u00famero dos, el padre Miguel Artola estaba en Colombia. El \u201cconsultor\u201d m\u00e1s antiguo, el padre Andr\u00e9s Assandri, estaba en Colonia del Sacramento. El rector de la comunidad m\u00e1s importante, Luis del Castillo, estaba en Rio de Janeiro. \u00bfEntonces? \u00bfQui\u00e9n nos quedaba a mano para encarar un plan de acci\u00f3n?: el secretario, el padre Sancho, hombre mayor que qued\u00f3 abatatado con la noticia. Nos miramos con Pablo constatando que est\u00e1bamos solos.      <br \/>Necesit\u00e1bamos un interlocutor de absoluta confianza y a la mano. Se nos ocurre llamar a monse\u00f1or Carlos Mullin, jesuita, obispo de Minas. Sab\u00edamos que ten\u00eda contactos con algunos gobernantes. Lleg\u00f3 esa misma tarde. Fue una buena elecci\u00f3n pues los dos ten\u00edamos buen relacionamiento con \u00e9l y su gesto paternal nos dio algo de calma.      <br \/>Enseguida llam\u00f3 al presidente de la Rep\u00fablica, Juan Mar\u00eda Bordaberry: le contestan que estaba en su estancia de Durazno. Llama al ministro del Interior: estaba en la Semana de la Cerveza en Paysand\u00fa. Llama al general \u201cGoyo\u201d \u00c1lvarez, estaba en la Semana de Lavalleja en Minas. No se pod\u00eda creer. Llegu\u00e9 a pensar que si Dios Padre llegara al Uruguay durante una santa y criolla Semana de Turismo tendr\u00eda que recorrer las rutas de la patria montado en bicicleta para encontrar a alguno de sus fieles.      <br \/>El paciente y tenaz monse\u00f1or Carlos Mullin, a quien no vi retroceder ante ninguna adversidad en varios a\u00f1os que conviv\u00ed con \u00e9l, se atrevi\u00f3 a jugar su \u00faltima carta. Llam\u00f3 al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y \u00e9ste s\u00ed contesta. Monse\u00f1or saluda y r\u00e1pidamente le dice que ponga en libertad, ya, al padre provincial y a todos los jesuitas y laicos que ten\u00edan presos. El general contesta: \u201cLo llamo en diez minutos, d\u00e9jeme averiguar de qu\u00e9 se trata\u201d.      <br \/>Al rato suena el tel\u00e9fono: \u201cNo pueden ser liberados pues pasar\u00e1n el lunes a la justicia militar\u201d. \u201c\u00a1De ning\u00fan modo!\u201d, fue la respuesta. \u201cSi no los libera ma\u00f1ana, domingo de Pascua, con las iglesias repletas hago leer un comunicado del Episcopado entablando juicio eclesi\u00e1stico al Estado uruguayo.\u201d      <br \/>Yo pensaba que esta escena surrealista s\u00f3lo pod\u00eda darse entre monse\u00f1or Mullin y el general Vadora. La respuesta del general fue que no pod\u00eda hacer eso pues \u00e9l pondr\u00eda soldados en las puertas de todas las iglesias y capillas de la Rep\u00fablica. La respuesta de monse\u00f1or fue fulminante: \u201cUsted no tiene fuerza para hacer eso pues no puede controlar todos esos lugares entre las 6 de la ma\u00f1ana y las 21 horas\u201d.      <br \/>En el correr del domingo saldr\u00edan libres los laicos m\u00e1s j\u00f3venes. En cuanto a los jesuitas, dec\u00edan los militares, el martes podr\u00edan ser liberados quienes no tuvieran \u201cantecedentes\u201d. Perico y Carlitos no podr\u00edan salir.      <br \/>Aquello no terminar\u00eda f\u00e1cilmente. Hab\u00eda que hacer algo m\u00e1s fuerte.      <br \/>El domingo de la pascua de resurrecci\u00f3n fui a las cinco y veinte de la madrugada al aeropuerto pues sab\u00eda que hab\u00eda un vuelo a Buenos Aires. En esa \u00e9poca hab\u00eda vuelos con aviones peque\u00f1os de cuatro compa\u00f1\u00edas, con frecuencias de unos 45 minutos. En ese primer vuelo matutino ya hab\u00edamos sacado en anteriores oportunidades a alg\u00fan compa\u00f1ero perseguido. Me arriesgu\u00e9 a probar suerte.      <br \/>Iba a Buenos Aires a encontrarme con mi amigo Jorge Mario Bergoglio. Estaba seguro de que me ayudar\u00eda, \u00e9l era el provincial argentino. Nos encontramos en un bar en Corrientes y Callao. Lleg\u00f3 a la hora establecida. Le cont\u00e9 y me pregunt\u00f3 sin indagar: \u201c\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s que haga?\u201d. \u201c\u00a1Quiero hablar con el padre Arrupe!\u201d, le dije. (Era nuestro padre general, en Roma, le dicen el \u201cpapa negro\u201d.)      <br \/>Sin m\u00e1s me dijo \u201cVamos\u201d. \u201cEsperame en la puerta del Salvador, necesito conseguir un auto.\u201d Cuando llega subo y ya en marcha se saca el cuello romano, lo guarda en la guantera. Empieza a dar vueltas por Buenos Aires, ninguna telef\u00f3nica le serv\u00eda. \u201cNadie tiene que reconocerme.\u201d Terminamos en Avellaneda en una casucha telef\u00f3nica. En la cabina disca y habla directamente con el general. El alma me estaba volviendo al cuerpo. Le explica muy brevemente y me pasa el tel\u00e9fono. Me presento, \u00a1no pod\u00eda creerlo, se acordaba de m\u00ed! Hac\u00eda unos meses hab\u00edamos conversado en Roma. (\u00c9ramos unos 36 mil jesuitas en el mundo.). Le ped\u00ed que pidiera a la Santa Sede que enviara telegramas al Presidente, ministros del Interior y Defensa y a las FF.CC.       <br \/>El lunes a primera hora llegaron todos los telegramas. Siguieron liberando a los laicos, los jesuitas y el martes por la ma\u00f1ana sin m\u00e1s tr\u00e1mite a P\u00e9rez Aguirre y Meharu.       <br \/>Pasaron muchos a\u00f1os. En 1997, imprevistamente, me viene a ver Juan Luis Moyano, el viceprovincial argentino de los jesuitas, para pedirme que reciba a Orlando Yorio, uno de los jesuitas argentinos, junto a Francisco Jalics, secuestrado en 1976, de quienes tanto se ha hablado en los \u00faltimos d\u00edas. Ambos, junto a Luis Dourron fueron mis compa\u00f1eros y amigos durante los a\u00f1os de seminario. Jalics se radic\u00f3 en Alemania, hasta hoy. Nunca escuch\u00e9 una sola palabra de reproche ni resentimiento en privado o en p\u00fablico contra el hoy Papa Francisco. En cambio Yorio, recuperada la democracia, volvi\u00f3 a la Argentina y fue nombrado p\u00e1rroco en Berazategui.       <br \/>Un d\u00eda, sufri\u00f3 un atentado, pero quien result\u00f3 muerto fue su teniente cura, un joven sacerdote.       <br \/>Instalamos a Yorio en una casita en la Costa de Oro y al poco tiempo Mons. Gottardi le confi\u00f3 la parroquia de Santa Bernardita, en Avenida Italia. Nos volvimos a tratar con frecuencia y conversamos mucho. Falleci\u00f3 tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 9 de agosto de 2000.       <br \/>Hay quienes hacen g\u00e1rgaras con los dolores ajenos. Que se animen a presentar pruebas y no suspicacias, el que se sienta libre de errores que acuse con evidencias. Siento a Francisco como uno m\u00e1s de nosotros. \u00bfNo era eso lo que quer\u00edamos? \u00bfO esper\u00e1bamos al Arc\u00e1ngel Gabriel?&quot;<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vaig viure 8 anys a l\u2019 Uruguai quan encara hi havia dictadura. Certament, el pitjor ja havia passat i quan jo hi vaig arribar l\u2019any 1976, les coses semblava que s\u2019anaven apaivagant, tot i que tenies la sensaci\u00f3 de ser f\u00e8rriament espiat i controlat. 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