{"id":2475,"date":"2011-03-07T21:15:26","date_gmt":"2011-03-07T20:15:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.avui.cat\/jaumepubill\/?p=2475"},"modified":"2011-03-07T21:15:26","modified_gmt":"2011-03-07T20:15:26","slug":"carta-oberta-a-benet-xvi-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.avui.cat\/jaumepubill\/2011\/03\/07\/carta-oberta-a-benet-xvi-3\/","title":{"rendered":"Carta oberta a Benet XVI"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: x-small\">L\u2019excel\u00b7lent dibuixant\u00a0 <strong>Jos\u00e9 Lu\u00eds  Cort\u00e9s<\/strong> acaba de publicar aquesta carta oberta. \u00c9s una mica llarga per\u00f2  llegiu-la, que val la pena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Carta abierta a  Benedicto XVI<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Verdana;font-size: x-small\">Estimado Su Santidad: No tengo el  gusto de conocerte personalmente, porque las veces que has venido a Espa\u00f1a (y  \u00faltimamente vienes mucho a Espa\u00f1a) yo no he acudido a vitorearte, y cuando yo he  estado en Roma nunca hemos coincidido en ninguna trattoria. Tal vez si alg\u00fan d\u00eda  me llamas a declarar a Roma podamos finalmente vernos las caras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Te escribo porque acabo de leer un libro que me  ha gustado mucho, y querr\u00eda recomend\u00e1rtelo<\/strong>. Ya s\u00e9 que t\u00fa tienes mucho que  leer y que escribir, entre enc\u00edclicas, sermones, reprimendas y condenas. Aun as\u00ed  creo que este te va a interesar. Ver\u00e1s: se titula &#8220;<\/span><a href=\"http:\/\/www.moceop.net\/\"><span style=\"font-size: x-small\">Curas casados. Historias de fe y  ternura<\/span><\/a><span style=\"font-size: x-small\">&#8220;, y ha sido publicado directamente por MOCEOP,  porque no hab\u00eda sitio para ellos en ninguna editorial. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Te prevengo de que no se trata del en\u00e9simo tratado  sobre si mantener o no el celibato obligatorio, aunque tambi\u00e9n de eso se habla  en el libro. <strong>A d\u00eda de hoy todo el mundo sabe ya que la ley del celibato nada  tiene que ver ni con la fe ni con el evangelio, y que es una pura cuesti\u00f3n de  cabezoner\u00eda<\/strong>, de rutina o de algo peor. &#8220;El celibato obligatorio caer\u00e1 como  un fruto maduro -se dice en este libro-: la gente normal ya lo ve; falta solo  que lo vea la jerarqu\u00eda&#8221;. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">El libro tampoco es &#8220;un trabajo de investigaci\u00f3n  sociol\u00f3gica. Solo se ha intentado realizar un aporte de tipo testimonial&#8221; (21).  De hecho, se trata precisamente de eso: recoge las historias y los testimonios  personales, personal\u00edsimos, unos m\u00e1s literarios, otros m\u00e1s descarnados, algunos  objetivos y otros sumamente \u00edntimos, de 23 varones y de algunas mujeres (sus  esposas) que, en un cierto momento de sus vidas, decidieron continuar su  ministerio como personas casadas, sin dejar por ello de sentirse curas, es  decir, &#8220;animadores de la fe y de las celebraciones&#8221;. <strong>Demostrar, con los  hechos, que &#8220;es posible ser cura sin ser clero&#8221;<\/strong>(87). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">A pesar de que se aborde el tema de los curas  casados, <strong>no creas que se trata de morbosas historias de debilidad ante las  urgencias de la carne<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Como dice en el ep\u00edlogo <strong>Jos\u00e9 M\u00aa Castillo <\/strong>(de quien sin duda has o\u00eddo hablar), son historias que &#8220;muestran una  fortaleza mucho mayor de lo que la gente se imagina&#8221; (340). Y hasta lo hacen con  cierto orgullo, porque, como ellos mismos afirman: &#8220;No nos causa ning\u00fan trauma  sentirnos marginales, sino m\u00e1s bien satisfacci\u00f3n&#8221;. Convencidos de que: &#8220;Nos  incumbe como tarea pastoral acumular ex periencias que muestren que el  presb\u00edtero casado es una riqueza para las comunidades, para la teolog\u00eda y para  la Iglesia en general&#8221; (96). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Son testimonios duros<\/strong>. \u00bfTe imaginas, Su  Santidad, lo que significaba en los a\u00f1os setenta u ochenta, y aun en nuestros  d\u00edas, replantearse toda la vida a cierta edad, con lo f\u00e1cil que era seguir de  curas, con la vida resuelta, incluso con alg\u00fan apa\u00f1ete sentimental? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Porque te debo decir -por si lo has olvidado- que,  en la mayor\u00eda de los casos, la Iglesia no solo no facilit\u00f3 ese pasaje, sino que  <strong>se comport\u00f3 peor que la madrastra de Blancanieves<\/strong>(Schneewittchen en  alem\u00e1n). &#8220;Me pareci\u00f3 una falta grav\u00edsima de justicia -comenta uno de estos  curas- que los obispos dejasen en la estacada, sin pensiones, a curas mayores  secularizados y, sobre todo, a religiosas secularizadas sin posibilidad de  trabajar ni de cotizar el m\u00ednimo de a\u00f1os, despu\u00e9s de haber entregado la mayor  parte de su vida a la Iglesia&#8221; (259). As\u00ed fueron las cosas, Su Santidad. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">La mayor\u00eda de los que en este libro cuentan su  experiencia hab\u00edan salido de familias humildes. Para ellos, el seminario menor  -a donde fueron conducidos muchas veces por curas recolectores de vocaciones-,  pese al clima oscurantista de aquellas d\u00e9cadas, fue un momento de grandes  alegr\u00edas y de grandes amigos. Amigos que, en algunos casos, han durado toda la  vida.<strong> Espero que t\u00fa, Su Santidad, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de Curia no hayas  olvidado todav\u00eda lo que es un amigo<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>&#8220;Al seminario se entra con babas y se sale con  barbas&#8221;<\/strong>, le hab\u00eda dicho a uno el cura de su pueblo (279). Y hay en este  libro recuerdos muy hermosos de los a\u00f1os en que las babas se iban cambiando en  barbas: recuerdos de ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes seminaristas que se tomaron  en serio su vocaci\u00f3n sacerdotal. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">A muchos de los curas de este libro, a la mayor\u00eda,  les toc\u00f3 luego vivir la primavera del Concilio Vaticano II. <strong>Espero que t\u00fa, Su  Santidad, no hayas olvidado lo que fue aquel concilio, en el que, aunque hoy nos  cueste creerlo, colaboraste activamente<\/strong>. Por un momento, por unos a\u00f1os, la  buena gente nos sentimos orgullosos de nuestra madre la Iglesia que \u00a1por fin!  recuperaba el aire de autenticidad, de sed de justicia, de fraternidad universal  que le hab\u00eda insuflado el carpintero profeta a orillas del lago. Y, dos mil a\u00f1os  despu\u00e9s, se pon\u00eda otra vez en sinton\u00eda con los gozos y las esperanzas, las  tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los  pobres y de cuantos sufren (GS 1,1). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">En ese esp\u00edritu conciliar, &#8220;<strong>eso de ser  \u2018segregados del pueblo&#8217; nuestros protagonistas lo entend\u00edan cada vez menos<\/strong>&#8221;  (160). Y la mayor\u00eda sinti\u00f3 que deb\u00eda llevar una vida como los dem\u00e1s hombres y  mujeres a los que ellos les transmit\u00edan la buena noticia, gan\u00e1ndose el sustento  como curas obreros. Porque &#8220;no ser un profesional de la religi\u00f3n, ni vivir de  ella, hace que el servicio del evangelio sea m\u00e1s cre\u00edble, porque es gratuito&#8221;  (81), y porque &#8220;un trabajo civil que te d\u00e9 independencia y autorrealizaci\u00f3n  social va limando y liber\u00e1ndote de la situaci\u00f3n de poder y de superioridad que  el estatus de cura facilita en la sociedad&#8221; (126). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">&#8220;El vivir diario de aquellas gentes -comenta otro-  fuertes ante las dificultades, me hizo caer en la cuenta de que mi labor no  pod\u00eda consistir en alimentar m\u00e1s esa espiritualidad de ritos, rezos e iglesia&#8221;  (277). Comprendieron que no se trataba de dejarlo todo para seguir a un Jes\u00fas  espiritualista y abstracto, sino para encontrarlos de verdad a todos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Y ello a pesar de que en aquellos d\u00edas (como  ahora, pero por otros motivos) no era nada f\u00e1cil hacerse un lugar en la  sociedad<\/strong> y conseguir un trabajo: &#8220;En cuanto se enteran de que soy cura, me  niegan la incorporaci\u00f3n&#8221; (287). En el libro se desgranan las experiencias m\u00e1s  variopintas de aquellos curas obreros: en el mundo rural, en Am\u00e9rica Latina, en  grandes f\u00e1bricas de internacionales, implicados hasta las cejas en los  movimientos sindicales; impartiendo clases, o simplemente aceptando lo primero  que sal\u00eda para tener algo que llevarse a la boca y situarse socialmente&#8230; Son  historias crudas de una fe de pan y cebolla. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Y tambi\u00e9n historias de ternura.<\/strong> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">En este proceso de recuperaci\u00f3n de los ideales  evang\u00e9licos y de integraci\u00f3n en el pueblo, todos los que escriben en el libro se  preguntaron, en un cierto momento, <strong>qu\u00e9 sentido ten\u00eda vivir en medio de la  gente con el coraz\u00f3n obligatoriamente en cuarentena<\/strong>. Quiero decir, Su  Santidad, por qu\u00e9 el ministerio al que con tanto ardor se dedicaban deb\u00eda ir  indisolublemente unido a la solter\u00eda. Porque, como se dice en el libro, &#8220;El  celibato es un carisma, pero bien distinto del carisma del ministerio del  presbiterado&#8221; (171). Y se insiste en que &#8220;No es el carisma del celibato lo que  est\u00e1 en discusi\u00f3n, sino la ley del celibato&#8221; (176). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">En alg\u00fan momento, por los caminos m\u00e1s variados,  <strong>Dios, celestina celestial, puso en el camino de todos ellos a una mujer<\/strong>.  De repente, cuentan, &#8220;el enamoramiento dejaba de ser una traici\u00f3n para ser una  alternativa, una maravillosa posibilidad&#8221; (145). De esto creo que t\u00fa, Su  Santidad, y tus m\u00e1s directos colaboradores sab\u00e9is poco. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>En general, sab\u00e9is poco y mal de las  mujeres<\/strong> \u00a1Con qu\u00e9 ganas esperamos algunos un tiempo en que las mujeres puedan  desempe\u00f1ar cualquier ministerio en nuestra Iglesia, y hasta llegar a ser Papa,  una papisa a la que podamos llamar simplemente &#8220;Susan&#8221;, y no Su Santidad&#8230;!  Pero me estoy desviando: volvamos al libro. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">A pesar de que tambi\u00e9n en las cuestiones amorosas  y sexuales la mayor\u00eda de ellos eran unos pardillos <strong>(es tiern\u00edsimo el  testimonio de quien confiesa que hasta los 30 a\u00f1os no tuvo su primera  eyaculaci\u00f3n voluntaria)<\/strong> el encuentro con la mujer fue decisivo en sus  historias: &#8220;Ahora entiendo mejor -comenta uno- por qu\u00e9 el amor conyugal fue  siempre en la literatura b\u00edblica imagen privilegiada del amor de Dios a su  pueblo, de Cristo a su Iglesia&#8221; (174). Y &#8220;\u00bfEn qu\u00e9 Dios estamos pensando cuando  nos imaginamos o proponemos que amando menos a un ser humano lo amamos m\u00e1s a  \u00c9l?&#8221; (342). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Con todo eso, con el trabajo civil entre la gente  y con el matrimonio, lleg\u00f3 la<strong> integraci\u00f3n en peque\u00f1as comunidades cristianas  marginadas<\/strong>, en grupos humanos donde lo de ser presb\u00edtero &#8220;casado o soltero  importaba bastante menos que esa triple pasi\u00f3n por Jes\u00fas, por el pueblo y por la  comunidad&#8221; (105), y donde pr\u00e1cticamente se pod\u00eda seguir haciendo lo mismo que en  la parroquia, &#8220;pero ahora sin el sacramentalismo abrumador&#8221; (164). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Est\u00e1 claro que &#8220;quien celebra no es el cura, sino  la comunidad. En la comunidad no hay cl\u00e9rigos y laicos, docentes y discentes,  sagrados y profanos, sino que la propia comunidad es la protagonista de su  caminar&#8221; (166). En la mayor\u00eda de los casos, todo este proceso se hac\u00eda al margen  del derecho can\u00f3nico, pero con la anuencia y la bendici\u00f3n de la comunidad  cristiana de pertenencia: <strong>decidimos &#8220;vivir lo que cre\u00edmos que tiene que ser,  sin pedir ni esperar permisos&#8221; (89), y sin &#8220;reducirse al estado laical&#8221;<\/strong>,  expresi\u00f3n que ofende tambi\u00e9n a los laicos (280). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Ya ves, Su Santidad: muchos hombres, con sus  mujeres, que se colocaron voluntariamente en el margen.<strong> Se convirtieron en  hombres (y mujeres) de avanzadilla, de frontera<\/strong>. Pero, f\u00edjate, en ning\u00fan  momento rompieron con la Iglesia. Porque, como le dijo un obispo a los  representantes de Justicia y Paz: &#8220;Ten\u00e9is que tener un pie fuera y otro dentro  de la Iglesia. Si ten\u00e9is los dos pies dentro, nadie de fuera os escuchar\u00e1. Si  ten\u00e9is los dos pies fuera, no represent\u00e1is a la Iglesia&#8221; (263). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Y as\u00ed siguen muchos aun, en los arrabales, incluso  en sentido literal: <strong>&#8220;En el arrabal, en las afueras, hemos encontrado una luz  c\u00e1lida que nos la proporciona la libertad, nuestro amor y la fe en Jes\u00fas<\/strong>.  Aqu\u00ed nos sentimos m\u00e1s cerca de lo humano&#8221; (275). &#8220;El hecho de ver la Iglesia  desde fuera de la instituci\u00f3n te da una perspectiva muy interesante, mucho m\u00e1s  realista. Los que est\u00e1n dentro del engranaje lo tienen m\u00e1s dif\u00edcil&#8221; (209). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Veo, Su Santidad, que todav\u00eda no he hablado de los  hijos y las hijas que llegaron despu\u00e9s.<strong>No es f\u00e1cil ser &#8220;hijo o hija de  cura&#8221;<\/strong>, y de esto tambi\u00e9n se habla en el libro&#8230; Pero tengo que ir  terminando. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">El libro es eso: la narraci\u00f3n de 23 historias de  coherencia y coraje, de fe y ternura, en boca de sus protagonistas. M\u00e1s un  pr\u00f3logo y un ep\u00edlogo sobre el MOCEOP (que &#8220;dej\u00f3 de ser un movimiento meramente  reivindicativo para ser un movimiento de renovaci\u00f3n eclesial&#8221; (87) y cuyo tino  fue<strong> &#8220;saber remover un puntal que tambaleaba toda la estructura<\/strong> (&#8230;) No  tanto el celibato como condici\u00f3n, cuanto el clericalismo mismo&#8221; (87). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Hay tambi\u00e9n un documento final teol\u00f3gico para  situar el celibato ministerial, y, en las \u00faltimas de las 381 p\u00e1ginas, un  Glosario por el que desfilan personas y movimientos de la segunda mitad del  siglo XX que mantuvieron fresca la Comunidad de Jes\u00fas, desde Herder C\u00e1mara al  obispo Romero de El Salvador y desde <strong>Pere Casald\u00e1liga<\/strong> a Jos\u00e9 Antonio  Pagola; desde C\u00e1ritas a la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, a la Asociaci\u00f3n de El  Prado o el movimiento Junior, recientemente disuelto por los expertos en  disolver. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">En fin, &#8220;Un libro de testimonios de vida  enmarcados hist\u00f3ricamente, en una etapa de contrastes y contraposiciones&#8221; (20).  Al final de su lectura, Su Santidad querido, te queda claro que<strong> &#8220;la ley del  celibato y sus secuelas no es una cuesti\u00f3n de curas, sino que nos afecta a  todos&#8221; <\/strong>(325), porque ya &#8220;no se trata de reivindicar un derecho para un  estamento ya de por s\u00ed privilegiado, sino de luchar por un nuevo rostro de la  Iglesia, objetivo central del Vaticano II&#8221; (326). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>&#8220;La concepci\u00f3n del cura como funcionario de la  Iglesia debe pasar a mejor vida&#8221;<\/strong> (50), dice uno; porque &#8220;tengo mis serias  dudas -a\u00f1ade otro- de que la parroquia, o al menos la mayor\u00eda de ellas, sean hoy  lugar de evangelizaci\u00f3n&#8221; (60). Y resume Castillo en el ep\u00edlogo: &#8220;La soluci\u00f3n  para los problemas crecientes y acuciantes que hoy soporta la Iglesia no est\u00e1 ni  en que los curas se casen ni en que las mujeres sean ordenadas sacerdotes, sino  en la teolog\u00eda que justifica a la propia instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica y al Dios que  esa teolog\u00eda pretende explicar&#8221; (346). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Nada m\u00e1s, Su Santidad. Yo creo que, si lees  este libro, no te vas a arrepentir<\/strong>. Y quiz\u00e1s su lectura te d\u00e9 un empujoncito  y te anime a decir en alg\u00fan momento (quiz\u00e1s en el avi\u00f3n, ante los periodistas,  donde ya has dicho alguna que otra barbaridad) una frasecita que deje abierto el  futuro para un urgente replanteamiento del ministerio sacerdotal. Tal vez estos  curas no lo necesiten; pero la Iglesia s\u00ed lo necesita. Y yo creo que debes  hacerlo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Porque, como se dice en el libro, <strong>&#8220;lo mismo que  hay palabras y comportamientos que rompen la comuni\u00f3n, tambi\u00e9n hay silencios y  omisiones c\u00f3mplices con el pecado&#8221;<\/strong>(175). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Ya vas teniendo tus a\u00f1itos, Su Santidad, y a  los ancianos se les permite decir las verdades con descaro<\/strong> (&#8220;parres\u00eda&#8221;, lo  llamaban tus predecesores). Tambi\u00e9n la mayor parte de los que participan en este  libro tienen ya sus a\u00f1os (&#8220;Me siento padre y abuelo -dice uno de ellos- y veo a  Dios Padre mucho mejor que antes&#8221; (47); uno ya falleci\u00f3, otro lucha ahora mismo  contra un c\u00e1ncer, la gran mayor\u00eda est\u00e1n jubilados&#8230; Pero no han perdido ni un  gramo de esperanza. &#8220;Rozando la tercera edad, nosotros seguimos&#8221; (282). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Mira, Su Santidad: durante tu reinado t\u00fa ya has  dado demasiado espacio a los fan\u00e1ticos, a los trepas, a los miedosos, a los  tarados&#8230;<\/strong> \u00bfEs mucho pedir que, antes de morirte, dediques un momentito a  los limpios de coraz\u00f3n, a los hambrientos de justicia, a los que, a pesar de  todo lo que han sufrido, todav\u00eda son capaces de comprender los signos de los  tiempos, de mirar el cielo rojo al atardecer y anunciar: &#8220;ma\u00f1ana har\u00e1 bueno&#8221;? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Si otro mundo es posible, como creemos firmemente,  tambi\u00e9n es posible otra Iglesia. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\">Un abrazo, Santidad (o &#8220;Santi&#8221;, si lo prefieres). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small\"><strong>Jos\u00e9 Luis Cort\u00e9s<\/strong>, 03 de marzo de  2011 a las 10:43<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L\u2019excel\u00b7lent dibuixant\u00a0 Jos\u00e9 Lu\u00eds Cort\u00e9s acaba de publicar aquesta carta oberta. \u00c9s una mica llarga per\u00f2 llegiu-la, que val la pena. 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