Hay lenguas que realmente son minoritarias porque las hablan poca gente. Pero hay otros, como el catalán, que no lo son. Pero nuestros políticos se empeñan en que lo sea. No es minoritaria sino que la minoriza, que es muy diferente!
Y no lo es porque hablan catalán más de 9 millones de personas, aunque con las lógicas variedades dialectales. Mucha más gente que un buen número de lenguas europeas.
http://ca.wikipedia.org/wiki/Català
Françoise Ploquin (Le Monde diplomatique) hace notar que se muestra un sentimiento de enfermedad cuando un francés usa el inglés para pedir información en una calle de Florencia, Sevilla o Coimbra, sin hablar de Montevideo o Porto Alegre. O cuando un hispanófono o un lusófono actúan de la misma manera en París. Esta actitud ignora el parentesco entre las lenguas del sur de Europa (y por tanto de América Latina) nacidas del latín.
Entre las lenguas romances-francés, italiano, español, catalán, portugués, rumano-, la intercomprensión no sólo es deseable, sino que es posible y fácil de adquirir. La intercomprensión es el hecho de entender lenguas sin hablar las: cada uno habla o escribe en su lengua, y entiende o lee la del otro. Esta gestión, que no necesita ningún conocimiento previo del latín, tiene la naturaleza de soldar un conjunto de países que pertenecen a la misma familia de lenguas, y que tienen intereses y culturas próximas.
Los escandinavos han entendido bien esta noción de familia de lenguas, y desde hace mucho tiempo: un danés, un noruego y un sueco se entienden entre ellos hablando cada uno su lengua. La costumbre de ayudarse en las semejanzas (utilizándolas preferentemente cuando se expresan) y el estudio de las diferencias sistemáticas (conociendo las que no perturban la comprensión) permiten a los escandinavos comunicarse fácilmente entre ellos, y así existir como comunidad. Así, después de un siglo, cada uno de estos tres países enseña en la escuela las bases de la gramática de las lenguas de los otros dos.
Los trabajos dirigidos con equipos de estudiantes voluntarios, pero no especialistas (Eurom4), demuestran que en sesenta horas un locutor de una lengua románica puede conseguir leer y entender textos en tres de las otras lenguas (libros, enciclopedia, artículos de prensa) . En la mayoría de temas, sin embargo hay algo más de tiempo para lograr una buena gestión de la comprensión oral (conversación, películas, radio y televisión).
Aquí en España de todas estas cosas todavía no se han enterado y parece que no se quieren enterar. Y siguen con la guerra de la lengua día tras día. Y ni les pasa por la cabeza que el catalán o el gallego también se podría enseñar a otros lugares del estado, como se puede enseñar el francés, el italiano o el inglés. Pero esto aquí no lo entenderán nunca y ya ni hace falta que nos bregando. Resulta que el catalán se enseña en más universidades fuera de la península que en la misma península ibérica.
La lengua del Imperio sigue siendo la única lengua posible de un Imperio que de capa caída porque el mundo cada día está más interconectado. Y si alguien tiene que ganar, no será el castellano. Pero de esto no se dan cuenta.